domingo 1 de mayo de 2011

Soltando lastre

No hace mucho escribía que realmente la gente no se entiende hablando. Me reafirmo. La gente sólo se preocupa de tratar de convencerte de su verdad. Cuando tú tratas de dar tu punto de vista, ellos oyen pero no escuchan. No es una mera diferencia semántica sino una cuestión de actitud. Están tan preocupados mirándose la pelusilla del ombligo que no quieren saber nada que se aleje de esas inmediaciones. Aunque parezcan preocuparse por ti.

Esta tarde he estado haciendo limpieza de contactos en Facebook. Algo que no había hecho en los más de tres años que llevo usando esa red social. Tampoco es que haya corrido mucho la sangre. Sólo he borrado unos cuarenta o cincuenta contactos que o bien tienen un perfil muerto o bien no los conozco o sólo utilizan FB con fines publicitarios y comerciales o bien son personas cuyo comportamiento me ha herido y con los que no me merece la pena mantener el trato.

Una de las ventajas de perderlo todo es que empiezan a resbalarte hechos y personas que antes te importaban. Cuando una ha tocado fondo y trata de recuperar el equilibrio no necesita lastres innecesarios. Mis prioridades ahora mismo son muy básicas: trabajo, dinero y una habitación que poder compartir con mi perro. Todo lo demás me resulta accesorio e irrelevante.

Que en mi proceso de recuperación necesito a gente a mi alrededor no es algo que pase por alto. Pero necesito a gente auténtica, que no me haga sentir peor sino mejor. Gente que, aunque no pueda ayudarme de un modo material o económico, me estimule para conseguir mis objetivos. Gente por la que me sienta arropada. Y voy teniendo muy claro quién es esa gente y quién no.

1 comentarios:

Saya dijo...

Pues sólo puedo decirte que soltar lastre es lo mejor que se puede hacer, por que es eso mismo, lastre. Y que muchas veces, comenzar de cero, significa que aunque cueste, empieza la mejor parte de tu vida.