Hablar está sobrevalorado. En realidad es inútil porque se oye pero no se escucha. A nadie. Cada persona tiene sus ideas, las cuales expondrá y defenderá a ultranza, tratando, incluso, de hacer cambiar de opinión a su interlocutor. Pero cuando le hablan, fingirá prestar atención, las formas ante todo, mientras en su cabeza sigue elaborando argumentaciones para su discurso en lugar de escuchar lo que la persona que tiene enfrente o al otro lado del teléfono le trata de decir.
Hablar nunca me ha servido de nada. Porque ni siquiera me dejan terminar las frases, mucho menos una argumentación completa. Cada parte ha expuesto sus razones y la conclusión final es la misma que en el punto de partida: el entendimiento es imposible.
Quizá por eso hay personas que sólo se rodean por personas afines, con opiniones similares y puntos de vista convergentes. Tal vez se pierda el enriquecimiento de una mirada nueva pero, sin lugar a dudas, es mucho más seguro.
Hablar nunca me ha servido de nada. Porque ni siquiera me dejan terminar las frases, mucho menos una argumentación completa. Cada parte ha expuesto sus razones y la conclusión final es la misma que en el punto de partida: el entendimiento es imposible.
Quizá por eso hay personas que sólo se rodean por personas afines, con opiniones similares y puntos de vista convergentes. Tal vez se pierda el enriquecimiento de una mirada nueva pero, sin lugar a dudas, es mucho más seguro.
1 comentarios:
El mayor problema es que lo que está también sobrevalorado o malinterpretado es el concepto de asertividad, y es lo que dices, que no se llega a un acuerdo porque la gente tiene ideas inamovibles.
Una pena.
P.D: Espero leer pronto una entrada más animada, me joroba bastante ver a la gente asi.
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