Siempre he pensado que en la vida hay dos tipos de personas: las que se sitúan ante la parte ancha del embudo y a los que les toca joderse con la estrecha.
Da igual de qué aspecto se trate, entre las personas siempre se acaba imponiendo esta peculiar ley. O, lo que es lo mismo, a unas personas se les permite actuar de un determinado modo (con argumentaciones perfectamente legítimas, claro que sí, tía) que les es vetado escandalosa y continuadamente a otras personas (y aquí no hay argumentaciones que valgan, por muy legítimas que puedan ser).
No sé si es una cuestión psicológica, de carácter o que dependa de cualquier otra característica de la persona pero siempre, siempre, siempre (hecho compartido y contrastado con muchas personas a las que conozco) se cumple. Indefectiblemente.
Reconozco que este tema es una de mis obsesiones desde hace mucho tiempo. Creo que llevo más de media vida comprobando lo a rajatabla que se cumple la ley del embudo. Sin embargo, compartir mis experiencias al respecto con personas que también la han sufrido en sus carnes es tan sólo un alivio momentaneo. Y es que de nada sirve crear un club social si más que miembros somos damnificados.
Da igual de qué aspecto se trate, entre las personas siempre se acaba imponiendo esta peculiar ley. O, lo que es lo mismo, a unas personas se les permite actuar de un determinado modo (con argumentaciones perfectamente legítimas, claro que sí, tía) que les es vetado escandalosa y continuadamente a otras personas (y aquí no hay argumentaciones que valgan, por muy legítimas que puedan ser).
No sé si es una cuestión psicológica, de carácter o que dependa de cualquier otra característica de la persona pero siempre, siempre, siempre (hecho compartido y contrastado con muchas personas a las que conozco) se cumple. Indefectiblemente.
Reconozco que este tema es una de mis obsesiones desde hace mucho tiempo. Creo que llevo más de media vida comprobando lo a rajatabla que se cumple la ley del embudo. Sin embargo, compartir mis experiencias al respecto con personas que también la han sufrido en sus carnes es tan sólo un alivio momentaneo. Y es que de nada sirve crear un club social si más que miembros somos damnificados.
1 comentarios:
'Talmente de acuerdo.
La ley del embudo("pa' ti lo ancho y pa' mí lo agudo") nos persigue. Luego mucha gente se sorprende de que haga lo que me sale de las bolingas sin atender a contemplar sus particulares opiniones sobre lo que debería hacer o deshacer.
Yo propongo otra ley: hacerle palmicas a las cosas bonicas. O sea, que cuando te traten de imponer la ley del embudo te hagas la merilota y finjas que eres lerda y que no te enteras. No erradicas el tema y no deja de ser injusto, pero al menos desconciertas y te ríes del que tengas delante un rato.
Estrategias para sobrevivir. En fin...
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