lunes 25 de mayo de 2009

¡Bisexualízate!

Me hace mucha gracia que últimamente a determinadas celebrities les haya dado por pregonar que tanto les da la carne que el pescado. Y digo que me hace gracia por no decir que me toca las narices a dos manos. Sí, no me he vuelto loca. Me toca las narices que ahora ser bisexual se haya vuelto cool y moderno porque no tengo muy claro que realmente estas señoritas que tan alegremente sueltan que se pasean por la mitad de la calle estén favoreciendo la visibilidad.


Me explico.

De siempre la bisexualidad se ha visto como un vicio desde el sector heterosexual y como una hipocresía desde el gay. El o la bisexual era un sujeto indefinido que se llevaba lo mejor de ambos mundos sin necesidad de posicionarse. O se veía como un estado transitorio. O como una forma de esconder una homosexualidad no asumida. Los bisexuales hemos sido siempre individuos sospechosos que no éramos aceptados ni por heteros ni por homos. Con el tiempo llegué a la conclusión de que la gente acepta con mucha más facilidad la homosexualidad que la bisexualidad. Porque en la vida siempre hay que decantarse. O eres de izquierdas o de derechas, o ateo o religioso, o te gustan los hombres o te gustan las mujeres. Cualquiera que no se adscriba a ninguna tendencia definida se le cataloga de sospechoso. Sí, todo el mundo conoce el desencanto político, el agnosticismo y la ambigüedad sexual pero le resulta incómodo tratar con alguien que les rompe unos esquemas tallados en su mente con el cincel de años y años de socialización.

Curiosamente, y hablo por propia experiencia, mi bisexualidad ha suscitado muchos más comentarios negativos y miradas aviesas en el ambiente gay que en cualquier otro entorno. Hasta el punto de que a menudo prefería callarme esa particularidad en entornos lésbicos (más que gays) para ahorrarme yermas discusiones acerca de mi supuesta hipocresía. Y es que muchas veces he sentido que tenía que salir del armario dos veces. Y si ya la primera cansa, la segunda resulta agotadora. Porque el rechazo en esa ocasión suele venir de las mismas personas que exigen respeto para su sexualidad y ver su propia hipocresía (esta vez de verdad) acaba resultando descorazonador.

Yo siempre he defendido la bisexualidad como el estado natural e ideal del ser humano. Porque, siempre desde mi punto de vista, creo que es una opción inteligente y realista. Y porque emocionalmente podemos amar a cualquiera y físicamente podemos “funcionar” con ambos sexos. A ese decir de muchos gays y lesbianas que los heteros deberían probar los placeres de la acera de enfrente yo siempre le añado que los gays y lesbianas también deberían probar los placeres del sexo opuesto. Pero no. La primera sentencia es la que vale. La segunda no tiene cabida. Y ambas pueden estar igual de equivocadas o acertadas.

Otro apunte más surgido de mi propia experiencia aunque nunca lo he encontrado refrendado por ningún estudio: la bisexualidad se suele dar con mayor frecuencia entre mujeres. Esta circunstancia se podría explicar fácilmente: Primero porque los hombres sufren de una homofobia (externa e interna) mucho más grave y profunda que las mujeres. Segundo porque la fantasía por antonomasia del género masculino es la visión de dos féminas montándoselo. Fantasía que, cada vez más, es compartida por un amplio sector femenino heterosexual. Como fantasía. Algo puntual. Morboso. Supuestamente transgresor.

A lo largo de mi vida adulta me he encontrado con infinidad de mujeres bisexuales. Cada una con distintas motivaciones y distintas formas de vivir esa “doble” orientación sexual. Hay bisexuales para las que el sexo con otra mujer es simplemente lo que antes decía, una mera fantasía que pueden cumplir a solas o con una pareja masculina. Hay otras bisexuales que se las debería considerar más bien “bisentimentales” o “biemocionales”. Esto es, son capaces de enamorarse de una mujer pero no lo son de llegar al plano físico. También están las bisexuales que pueden tener relaciones sexuales con hombres y mujeres pero sólo llegan a enamorarse de éstas últimas. Y así podríamos continuar hasta aburrirnos. Porque, no me cansaré de decirlo, la sexualidad no se compone de compartimentos estancos de los que, una vez dentro, no se pueda salir. La sexualidad fluye, evoluciona, cambia y da mil vueltas.

Pese a esa proliferación de la bisexualidad femenina, como bien decía hace unos párrafos, todavía a quienes afirmamos ser bisexuales se nos sigue haciendo la misma pregunta: “¿Pero qué te gusta más?”. O lo que es lo mismo, se nos sigue exigiendo que nos decantemos, que nos posicionemos. Esa presión social encubierta fue la que, en mi caso, con veinte años, hizo que tratara de definirme. Y traté de definirme como lesbiana teniendo en cuenta que me vinculaba emocionalmente a las mujeres mientras que los hombres no pasaban de ser un divertimento físico. Y entonces, la implacable ley de Murphy se cumplió y terminé enamorándome como una ceporra de un hombre, dándome de bruces con la realidad: no servía de nada definirme. Y es que se habla mucho de esas mujeres que siempre han sido heterosexuales y, repentinamente, conocen a una mujer y se enamoran de ella pero poco se habla de la circunstancia contraria: mujeres que siempre se han considerado lesbianas y en un momento determinado conocen a un hombre del que se enamoran. Mi caso no es excepcional. He visto situaciones similares en mujeres muy cercanas a mí.

Volviendo al tema de las celebrities que ahora se descuelgan “confesando” su bisexualidad: me irritan. Sí, me irritan mucho. Porque da la sensación de que lo único que quieren es llamar la atención, transgredir o escandalizar. Porque ninguna lo hace al tiempo que presenta a su pareja femenina sino que lo hacen teniendo al lado a su fantástico novio o esposo. Megan Fox, que tras ver el vídeo que rodó para Esquire en plan “miro a cámara lascivamente para calentar a todo el mundo” hizo que me cayera mal automáticamente, me cayó aún peor al leer sus contradictorias declaraciones en las que asumía ser muy hipócrita ya que, aunque bisexual, nunca se relacionaría con otra bisexual porque eso significaría que también habría estado con hombres y, claro, los hombres son taaaaaaaan sucios (el énfasis es mío pero me juego la mano derecha a que ese fue su tono al decirlo). Y no pude evitar imaginarme mentalmente a su novio, Brian Austin Green (al cual acabo de ver en The Sarah Connor Chronicles), y decirme a mí misma que menuda pinta de guarro que tiene el pobre. Manda huevos. Entonces si los hombres son tan sucios qué coño hace con uno de ellos…

Otra que se ha apuntado al carro ha sido Fergie, vocalista de Black Eyed Peas, que, una vez casada y de la mano de su flamante marido, ha soltado así como de pasada que también ha experimentado con la repostería fina. Al igual que Lady Gaga. Pero claro, Lady Gaga te dice que es bisexual igual que te dice que es venusiana y yo, personalmente, a una persona con un guardarropa como el suyo no le concedo la más mínima credibilidad.

El caso que más hilaridad me provoca es el de Pink, una cantante que cuando la vi por primera vez, porque sabía que era norteamericana que si no hubiera jurado que compartimos un cigarro en la cola del baño del Escape. Ya me pareció raro que se casara con un hombre (no olvidemos esas fotos con Kristanna Loken, otra bisexual confesa) pero ahora, recién divorciada (o con una matrimonio “abierto”, que de todo he leído), que “confiese” ser bisexual es para decirle: “Pero chata, ¿a quién pretendes sorprender a estas alturas?”.

Por tanto el problema no es que determinadas actrices o cantantes digan que son bisexuales sino que la percepción por parte del público heterosexual es que la bisexualidad es algo propio de iconos sexuales (siempre al servicio de la imaginación masculina, por supuesto); gente famosa y con vidas desenfrenadas. O lo que es lo mismo: personas alejadas de la vida real.

Personalmente siempre he pensado que en la sociedad hay un amplísimo porcentaje de población bisexual (no tanto de personas con la suficiente claridad mental o valor para asumirlo), porcentaje que crece exponencialmente en el caso del showbussiness porque, aunque suene a tópico, hay una concentración mayor de personas con orientaciones sexuales no ortodoxas. A mí, francamente, me da igual que Megan Fox o Pink salgan diciendo que son bisexuales. Ya lo dijeron en su momento Madonna o Angelina Jolie y ya lo dirán otras en el futuro. Lo que yo quisiera es que TODAS las que lo son lo dijeran. Al igual que las lesbianas. Pero claro, entonces los heteros pensarían que más que una moda es una invasión… Y eso ya no les pondría cachondos.


5 comentarios:

Mercedes dijo...

No se si estoy muy de acuerdo contigo, salvo lo de Megan Fox que tine tela y pocas neuronas. Y en que siempre me ha sido más dificil que se me acepte como bisexual entre lesbianas (entre gays no, para ser franca) que entre heterosexuales. Pero creo que está bien que la gente diga lo que quiera.
Mañana dirán como la Jolie, es que me he dejado... No se cmo si fuera una adicción la cosa. umm a lo mejor yo me dejo de ser bicéfala :-D

ISIDRO R. AYESTARAN dijo...

Estoy contigo en todo lo que dices. Es cierto que esta tendencia parece una moda o una propuesta de márketing que una opción real. Y para muestra, simplemente ver en qué se ha convertido el Desfile el Día del Orgullo. Puro mercadeo de famosos que van a pasárselo bien (No sé qué pensarán de todo ésto los que sufrieron presidio por su condición "maldita").
El caso, y resumiendo, es que es verdad eso de que cuesta salir del armario dos veces.
Y yo también pregono mi bisexualidad, que me enamoro de la persona antes de su genitalidad, y que me importa un pito las críticas constantes que recibo.
Amén.

Mil besazos

Perséfone dijo...

Y.luego.está.la.variante.de.la.lesbiana.que.se.enamora.y.casa.con.un.hombre.y.sigue.siendo.lesbiana.
Para.gustos.los.colores.

Pero.a.Megan.Fox.la.pegaría.bastante,sí.

caotico_jq dijo...

Jajajaja... me ha encantado la guinda (me refiero a la frase final). Pues la verdad es que estoy de acuerdo en casi todo lo que dices, e incluso me atrevería a decir que parte de la culpa es de Madonna. Me explico: vale que gente como Marilyn Monroe ya habló de su bisexualidad en su día (y en aquella época, definitivamente, ser bisexual no era algo "guay"), pero desde que Madonna usó su supuesta bisexualidad como elemento promocional, las famosas bisexuales y "transgresoras" han comenzado a brotar como setas. Pero lo bueno es lo que dices: qué curioso que nunca lo digan con una novia al lado, sino con un novio.

En fin...

Cris dijo...

Estar entre dos aguas siempre pone nerviosa a la gente. A mi forma de ver la bisexualidad es una forma natural de ser, desde un inicio lo somos, solo son las hormonas las que nos diferencian en un inicio. En lo personal tambien me resulta mas controversial declarame bisexual, auqnue claro que tengo mis preferencias, no excluyo al otro sexo. Saludos!!