viernes 28 de marzo de 2008

El fantástico mundo de las presentaciones literarias

Hay gays a los que no les gusta el ambiente gay. Del mismo modo hay escritores a los que no les gustan los ambientes literarios. A decir verdad yo tengo una postura ambivalente hacia ambos “ecosistemas”. Por un lado me atraen irremisiblemente, por otro los critico con ferocidad y alevosía. Sin embargo, siempre acabo volviendo a ellos.

Hoy me he pasado por La Casa del Libro porque se celebraba la presentación de la novela Gólgota de Leonardo Oyola publicada por la editorial Salto de Página (fundada, entre otros, por mi antiguo editor, Daniel Martínez). Acudir a una presentación sin haber leído el libro del que se va a hablar y sin conocer al autor puede parecer absurdo. Pero, seamos sinceros, la función de las presentaciones es otra.

Primero, es un baño de multitudes para el autor que se lo puede tomar con una inmensa egolatría o con la más humilde de las actitudes. En el caso de Leonardo Oyola ha sido esta última. Y no deja de ser entrañable ver a un tipo de aspecto rudo (cabeza rapada, sin afeitar y, por lo que han comentado, lleno de tatuajes) emocionarse ante la presencia del público y acabar el acto diciendo: “No se muevan que voy a hacerles una foto porque mi mamá no se acaba de creer que he venido a España a presentar mi libro”.

Segunda razón: Ver y dejarse ver. La mayor parte del público que acude a las presentaciones literarias pertenece al sector. Esto es, aquello se llena de autores, editores y demás personajes vinculados al mundillo. Cuanto más gente conozcas, mejor. Y cuanto más te vean, aún mejor. Si tienes cierta habilidad con las relaciones públicas, estarás en tu salsa. Si no la tienes, más te vale que la desarrolles.

Tercera (y primordial): Irse de cañas/tapas/copas. Reconozcámoslo, una presentación no deja de ser una celebración social. Y con lo dados que somos los españolitos a la juerga, ¿qué mejor excusa para acodarnos en la barra de los bares, refrescarnos el gaznate con zumo de cebada o bebidas destiladas y mantener interesantísimas y trascendentalísimas conversaciones acerca del arte, la literatura, lo divino y lo humano mientras nos miramos el ombligo?

domingo 16 de marzo de 2008

Presentación pucelana

Pues sí, tal y como dije en el anterior post, el jueves 13 de marzo tocaba presentación por tierras de Castilla. Menos de una hora tardé en bajarme en la estación de Campogrande y darme una soberana caminata por la ciudad antes de la presentación. Y es que la última vez que estuve en Valladolid no había cumplido ni los veinte (y obviemos que lo único que vi fueron los bares). Así que dediqué gran parte de la tarde a patearme calles, plazas y avenidas. Tras ubicarme el segundo paso era localizar la librería en dónde tendría lugar la presentación. Y lo encontré para casi caerme de culo al ver como habían dejado el escaparate. Como no me llevé la cámara, me tuve que conformar con inmortalizarlo con el móvil (que aunque de cobertura ande mal, hace unas fotos estupendas).

Luego hablé con el coordinador de Fundación Triángulo Valladolid y quedamos en un bar cercano a la sede. Allí tomamos algo mientras hablábamos de activismo gay y conocidos comunes (no olvidemos mi pasado en la sede madrileña de esta misma asociación). Poco antes de las ocho nos encaminamos hacia la librería donde me fueron presentando a un montón de personas vinculadas a la Fundación. ¡Incluso me encontré con la amiga de una amiga que había estado en uno de mis cumpleaños! Qué pequeño es el mundo...

La presentación comenzó unos minutos después de las ocho con un lleno absoluto y yo me sorprendí a mí misma ante la verborrea que me dominó desde el primer momento. Ni que hubiera merendado lengua, oigan. Y la charla que solté debió de gustar porque al acabar casi todos los presentes compraron ejemplares de mis libros y se pusieron en fila delante de la mesa para que estampara mi firma en ellos junto a una dedicatoria.

Aunque en un principio pensé quedarme a dormir allí (cosa que al final lamenté no haber hecho) mi tren salía a las diez y media por lo que las cañas posteriores fueron rápidas y al lado de la estación. Y ahora, a toro pasado, puedo decir que esta ha sido una de las presentaciones más agradables y de las que más satisfecha me han dejado de todas las que he hecho hasta ahora. La gente fue encantadora y me ayudaron a quitarme una de esas muchas espinas que tengo clavadas gracias a mi paso por la sede central de Fundación Triángulo. Y, sin duda, me deja con muchas ganas de repetir.

miércoles 12 de marzo de 2008

Nueva presentación de "Una noche más"

El próximo jueves 13 de marzo, dentro de unas jornadas dedicadas a la mujer y organizadas por Fundación Triángulo Valladolid, se ha programado una nueva presentación de mi última novela Una noche más.

La cita tendrá lugar en la librería Rayuela (C/ López Gómez 20-22, Valladolid) a las 20:00 h. Desde aquí animo a tod@s los que anden cerca a que se pasen por allí a echar un vistazo y, ¿por qué no? hablar de lo divino y de lo humano y de la dichosa etiqueta de la literatura gay y lésbica.

jueves 6 de marzo de 2008

A vueltas con el canon

Dentro del curso de edición profesional que este año estoy realizando toca un seminario por estas fechas en el que ingenuamente creí que, además de lo previsto, se plantearían cuestiones más, digamos, alternativas dentro del tema programado: la propiedad intelectual.

Para mi desgracia la primera frase del profesor (un profesor serio, monocorde y bastante borde) al comenzar la clase fue: "Prohibido hablar del canon digital hasta que yo lo diga". Así que desde el primer momento me quedó bastante clara cuál iba a ser su postura. Por supuesto, cuando levantó el veto, comencé a pronunciarme al respecto, provocando no ya un debate sino un enfrentamiento directo entre ambos al que asistían atónitos el resto de mis compañeros sin atreverse a meter baza.

Hoy he llegado a clase unos minutos tarde. En cuanto he entrado por la puerta se ha apresurado a hacerme una advertencia que casi ha sonado a amenaza: "Hoy no se habla del temita". Me he sentado y no he abierto la boca. Bastante esfuerzo me estaba costando no quedarme dormida.

Reconozco que todo lo relacionado con el copyright, la SGAE y demás mandangas me enerva. Y no comparto en absoluto el modelo de industria cultural arcaica y caduca que quieren seguir imponiendo basándose, erróneamente, en defender los derechos del autor. No. Lo único que pretenden defender son sus propios intereses (los de los editores, los productores discográficos, los mandamases de la industria) en detrimento de una cultura que no se puede enriquecer a sí misma sin pasar antes por caja.

Si no fuera por Internet y las redes P2P tanto yo como millones de personas apenas tendrían acceso a la cultura. Y no me refiero sólo a la cultura de masas, el
mainstream y lo comercial. Si no fuera por el eMule no podría haber visto series que a España han llegado con mucho retraso o que, directamente, ni han llegado ni llegarán. O escuchar música de esa que nunca ponen en los 40 Principales. O películas tan minoritarias que ni siquiera se proyectan en el circuito de cines de autor y V.O. de Madrid.

Que España se encuentra a la cabeza de las descargas gratuitas (que no ilegales) no es nada nuevo. Nos lo repiten continuamente desde los medios de comunicación. Sin embargo de lo que no se habla es que somos justamente los que más descargamos contenidos de la red los que después nos gastamos más dinero en cultura. Hace casi tres años que no compro un disco original pero en ese tiempo he ido a más conciertos que en los veintiséis años anteriores. Hace año y medio que no voy al cine pero he visto más películas de las que hubiera podido ver pagando en taquilla. En cambio, compro más libros, voy al teatro y si sale una edición en dvd que merece la pena soy la primera en comprarla.

Utilizar el argumento de que los pobres artistas se quedan sin lo que les da de comer es pura demagogia. El cantante no vive de ese porcentaje mínimo que le reportan las ventas de sus discos sino de sus conciertos. Los autores no vivimos de ese ocho o diez por ciento que se estipula en nuestros contratos de edición sino de conferencias, artículos en prensa y otras colaboraciones. Eso el que puede, que yo sigo teniendo que compaginar la literatura con un trabajo de nueve a siete para llegar a fin de mes.

El copyleft, las licencias Creative Commons no pretenden despojar al artista de sus derechos sino de proponer nuevos modelos para enriquecer la cultura. En cambio, las actuales leyes están convirtiendo nuestra sociedad en un remedo entre
Un mundo feliz de Huxley y el desolador panorama de 1984 de Orwell en el que lo único válido para muchos es lo que dictan unos pocos.

Yo, desde luego, tengo muy clara cuál es mi postura. Además, me muevo en un ámbito en el que no se estila la copia privada sino el préstamo. Un libro se lee una vez mientras que un disco se escucha cientos. Si alguien presta uno de mis libros, es muy probable que quien lo reciba y se lo lea, no se lo compre. Es decir, pierdo un comprador. Sin embargo, gano un lector. Alguien que quizá cuando saque mi próxima novela, si le ha gustado la anterior, se la comprará. El préstamo, la copia, la difusión de los productos culturales son inversiones, no sólo para su autor sino para el bien público. Mis derechos siguen intactos, tanto morales como patrimoniales. No me enriqueceré con mis obras pero contribuiré a que se enriquezca la cultura.

Hay dos libros de recomendada lectura para entender todo esto y que se pueden descargar gratuitamente. Uno de ellos es Cultura libre de Lawrence Lessig, impulsor de la iniciativa CC. El otro es Copia este libro de David Bravo, abogado especializado en derecho informático y, especialmente, en propiedad intelectual. Descárgadlos. Y disfrutad de su lectura.

sábado 1 de marzo de 2008

Estreno

La idea inicial era presentar una página web completa pero como aún estoy enredada en su construcción y me apetecía empezar con el blog, he decidido darle salida ya.

En este blog doy la cara yo, dejando a un lado otras identidades virtuales que hasta ahora venía utilizando aunque fuera de sobra sabido quién estaba detrás de ellas. Por eso mismo no esperéis confesiones morbosas ni secretillos de patio de colegio, en este espacio me dedicaré a hablar de los temas que me interesan o bien informar de noticias relacionadas con mis novelas, presentaciones públicas, firmas y ese tipo de eventos que tanto nos gustan a los escritores.

Pese al tono serio de este primer post puedo garantizar que mi ironía y mi sarcasmo siguen en plena forma, todo será cuestión de echar a andar y ver cuánto puede dar de sí este sitio. Así que, tanto si venís de mi antiguo rincón como si lo acabais de descubrir, ahora sólo me queda daros la bienvenida a este nuevo blog.